Pum. L O S T

14 Jun

Llevo unos días en Puerto Vallarta, una ciudad costera turística muy mona repleta de maricas extranjeros con perro.

Me dijeron que tomando un autobús y caminando un poquito, podía llegar a una de las playas más bonitas y desconocidas de la zona. Así que me pillé una botella de agua fría, un sándwich, y para allá que fui.

Tras media hora en bus, llego a un precioso pueblo con playa rodeado de bosque por todos lados. Me tienta la vaga que llevo dentro y sopeso quedarme allí, que está muy bien, pero las palabras del recepcionista hacen eco en mi cabeza y finalmente me lanzo a caminar.

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La cosa empieza bien. Todo es más o menos civilizado: escaleras, barandilla, gente y mar a la vista. Una estampa bonita. Además estoy haciendo un poco de deporte, que siempre está bien.  Me pongo el mp3, sonriente y feliz, rumbo a esa preciosa playa perdida.

Poco a poco, toda señal de civilización va quedando atrás… Las escaleras se han vuelto unos cucos montones de piedras estupendamente mimetizados con el entorno,  la barandilla unas cañas de bambú; la gente y el mar, un sueño.

Como iba pensando en mis cosas, tardo un poco en darme cuenta del cambio, que se hace plenamente evidente cuando tengo que cruzar un destartalado puente que apenas se tiene en pie. Sí, podríamos decir que ése fue el punto de giro. El punto de giro al pánico. Fue ahí cuando me quité los cascos y empecé a oír monos y siseos de algún animal que sisea y no mola un duro. Toda envuelta en flora y, sobre todo, fauna, que rezo al cielo por no llegar a distinguir.

Vale, hay como un camino, o algo que se le parece para alguien que sea optimista, pero no las tengo todas conmigo de que vaya bien. Además llevo como una hora caminando y ahí no hay playa por ningún lado. Poco a poco, el pánico comienza a ganarle más y más terreno a la ilusión con la que me había lanzado al monte. Sin darme cuenta de lo acelerado que va mi cerebro, visualizo enormes víboras interceptándome el paso, tarántulas, anacondas, los osos polares de Lost, los bichos raros de Game of Thrones, al Ice Truck Killer. Todo junto, en una enorme verbena sangrienta de bichos y series americanas. Cuando estas imágenes me nublan el entendimiento, intento verle la parte positiva: “Qué bonito este roble, mira qué lagartija. ¡Uy! ¡Pero si es de colores!, esto en España no lo hay, bueno, quizá en el Norte…”. Me quiero ver un poco como Evangeline Lilly, así como buenorra y sudada recorriendo la jungla.

Así paso el rato. Intentando que el bien gane sobre el mal.

Me pierdo varias veces y tengo que volver sobre mis pasos a probar otras rutas. Hasta que mi diminuto cerebro empieza a atar cabos: puede, y quizá sólo puede, que tantos postes pintados de blanco no sean una casualidad. Es una idea algo arriesgada, pero no pierdo nada por intentar seguirlos.

Al cabo de otros quince minutos, empiezo a oír las olas del mar: veo la playa, es preciosa y no hay nadie. De pronto, como caído del cielo, hay una bifurcación: playa (izquierda) y bar restaurante lounge café (derecha). Sin pensarlo siquiera tiro a la derecha… y llego a un oasis, a tomarme la cerveza más merecida de mi vida.

El dueño se llama Alfonso y es encantador, le cuento mi historia y me invita a la segunda. Le digo que no llevo más dinero, a lo que contesta: “Ésta es tu casa en Puerto Vallarta. Para siempre. Aquí el dinero es lo de menos”.

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9 comentarios to “Pum. L O S T”

  1. Cuca 14/06/2012 a 6:38 pm #

    Artiiiiiiiiii!! Que tensión, por dios. Que gozada de relato. ¿Has vuelto a la civilización? ¿cómo fue la vuelta? Estoy preocupadísima, ¿No será el amable amigo Alfonso una especie de Dr. Moureau? Porque… ¿qué hace un tipo simpático vendiendo cervezas en medio de la selva, eh?

    • diariosdemamarracha 14/06/2012 a 6:47 pm #

      ¡Jajaja, Cuca! ¡He vuelto, sana y salva! Dr Moureau dice… ¡era un genio de nuestro tiempo! Vivía allí mismo, en una palacete, y estaba montando un hotel con vistas al mar. Es más, mañana pienso volver a adentrarme en esa selva para llegar allí con dinero y zamparme el plato del día, que es pescado recién traído por la mañana. ¡Un paraíso! Y la playa para mí sola.

      • Cuca 14/06/2012 a 7:32 pm #

        ¿Montando un hotel? ¡Pídele trabajo para miiiiiiiiiiiiiiiii!!!

  2. Claudia 14/06/2012 a 7:28 pm #

    Esto es el paraíso!!

  3. Erica 14/06/2012 a 7:37 pm #

    MARAVILLOSO

  4. Alberto 14/06/2012 a 11:52 pm #

    Parece el principio de Parque Jurásico 2… si te sale un bicho verde y enorme no te muevas!!

  5. Miguelin 15/06/2012 a 8:18 am #

    Joder magnificas vistas, eso si la jungla da un poco de cague… al menos para un urbanita como yo, que ve 3 arboles seguidos y piensa que es un bosque.
    Beyonce y Marco “aka” Lucifer te envian muchos besos….
    Que maravillosa experiencia Arti Party

  6. jose montoya saenz 17/06/2012 a 5:25 pm #

    pensaba que Puerto Vallarta era menos sivestre y más tumultuosa

    • diariosdemamarracha 17/06/2012 a 7:04 pm #

      Yo también, papá, yo también. Y fue por eso que me metí en esa jungla… si lo llego a saber, me lo pienso!
      Pero mira, ahora también es el motivo por el que me voy a quedar unos días más… tengo que volver a ver ese paraíso.
      Os mando millones de besos, os echo mucho de menos!

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