Lucha libre mexicana

16 Jun

En  Guadalajara fui a ver la lucha libre mexicana.

El margarita es sólo para ambientar.

El margarita es sólo para ambientar.

Es una de las cosas más divertidas del mundo. Además, todo mejora con la compañía adecuada, y éste fue uno de esos planes raros en los que se junta gente que no se conoce mucho, al principio da un poco de pereza, pero después todo termina siendo perfecto.

Los asistentes fuimos: Justina, una bonica americana de veinte años con la que compartía habitación y que estaba un poco asustada con todo el asunto; Felipe y Toño, dos músicos mexicanos que no habían ido nunca a las luchas, amigos de unos amigos que hice en Guanajuato, además de enormes anfitriones guadalajareños, y yo misma, que llevaba días queriendo ir y de la emoción me temblaron las piernas al entrar en el Arena.

Están dos cerdas mexicanas, una norteamericana y una española...

Están dos cerdas mexicanas, una norteamericana y una española…

Con las entradas en la mano, y como quedaban veinte minutos para que empezaran las hostias, Felipe y Toño propusieron que fuéramos a un 7-eleven a por cerveza y así aprovechar el rato. “Estas cosas se ven mejor borracho”, decían. Y ésta es una de las razones para las que me gusta tanto México: no hay necesidad de ocultar a la valenciana que hay en mí, porque allá donde mires, siempre habrá fiesteras mucho peores. Se siente una como en el centro de Benimaclet.

Os cuento brevemente de qué va el asunto, o lo poco que saqué en claro ese día:

Generalmente las peleas son por parejas. Están los rudos (los malos) contra los técnicos (los buenos). El público suele ir con los técnicos, a no ser que haya un rudo que sea más carismático y sepa cómo ganárselos. En cada evento se dan cinco peleas a tres asaltos cada una. La peor humillación para un luchador es que le quiten la máscara, porque su verdadera identidad queda al descubierto; hay algunos que la pierden una vez y tienen que luchar siempre sin ella. Y ya no son luchadores enmascarados, superhéroes; son otra cosa. También hay duelos de caballeras, en los que quien pierde, se rapa.

Como todas las cosas buenas de la vida, como Mujeres, Hombres y Viceversa, lo enorme de este espectáculo es que hay gente que se lo toma muy en serio y gente que no. Unos, claramente diferenciados, que lo vibraban y se desgañitaban, enfurecidos, gritando: “¡Chinga a tu madre, puto!”, “¡Sácale los ojos, culero!”, hasta otros que simplemente iban a pasar el rato, beber y morirse de la risa. Todo bañado con buenorras embutidas en licra, cerveza y palomitas por todos lados.

Fue un gran plan de domingo, si viviera aquí estoy segura que iría muy a menudo. Os cuelgo un montaje de este orquestado festival del dolor; estaba prohibido entrar con cámaras y grabar, y nos llamaron la atención un par de veces, así que la calidad no es la mejor. Pero os hacéis una idea.

Por cierto, “simón” es “sí”, todo lo adornan estos mexicanos.

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2 comentarios to “Lucha libre mexicana”

  1. Cris Rasillo 17/06/2012 a 2:55 am #

    Jajajaja, la canción a lo Dirty Dancing le da un “touch”. Publica sin parar, que estoy enganchada a tus entradas!!! Un besazo

  2. xi 17/06/2012 a 9:17 pm #

    tu video no se reproduce en alemania porque no tienes los derechos d la musica. me parece cojonudo. artemisa, te amo!

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