El día que me despidieron de chacha

1 Dic

Sí, hubo un día, no ha mucho tiempo atrás, en el que me despidieron de chacha, amigos.

Fue en Palomino. Y empezó siendo una mañana normal: las señoras rechonchas de tanto probar su producto vendían papas rellenas por la calle, las mulas – qué destino fatal el de estos animales – cargaban cosas, y algún indígena descarriado paseaba su trasero ancestral aun medio borracho a causa de los prohibidos placeres civilizados. Una mañana en la que nada hacía presagiar la terrible noticia que me esperaba. La frase que nunca jamás pensé que oiría:

Laqueli, GO HOME.

“¿Cómo hemos llegado a esto?”, os preguntaréis. No termino de comprenderlo: los retretes despedían olor a aliento de bebé, la cocina brillaba como lo harían los ojos de Andreíta si sus padres volvieran a quererse, en el salón se podía bailar breakdance sin ensuciarse. Para llegar al momento en que mi jefe pronunció tan demoledora noticia, hemos de remontarnos donde lo dejamos la vez anterior: espiritualidad, amor, koguis, etc.

Establezcamos pues la conexión hasta el momento en el que limpio retretes.

En Palomino llegué muerta de sueño a un camping donde solo quería dejar los bártulos y hacerme un café, que, previsora, había comprado en la tienda del pueblo, junto con media libra de azúcar, para saborearlo a gusto mientras escribía la entrada anterior. Ese era mi plan; poco ambicioso, todo sea dicho. Y no era ambicioso hasta que llegué y comprobé que también se cocinaba en leña.“Fuck”, pensé. Una cosa es avivar un fuego y otra muy distinta es hacerlo sin carbón ni nada. Por suerte había uno hecho y, ante las incontenibles ganas de cafeína, puse a trabajar mis armas de mujer para poder aprovecharlo, sonriendo como lo haría en el momento de conocer a mi suegra, para que el señor con pinta de pervertido que había en la cocina me dejara una llama con la que hervirlo: “No, nena, no, aquí cada uno se busca su leña, se hace su fuego y se trae sus cazos para cocinar”. “Hijoputa”, rumié, “métete tus brasas por donde te quepan”.

Espiritual 100%.

Me fui dejando a aquel hombre tan majo en su cocina medieval y me senté a pensar cómo cojones iba a comer aquellos días. Busca leña, hazte un fuego, roba una sartén. El camino hacia la luz.

En esas andaba, poniéndome cada vez más de mala hostia, cuando a los cinco minutos aparece un chico, como caído del cielo, y me dice: “Hola, te puse un cazo con agua a calentar, por si te quieres hacer el café”. “Te quiero”, pensé. “Muchas gracias”, le dije.

Desde aquel momento y sin saber muy bien cómo, no nos separamos ni un instante y se convirtió en mi primer verdadero amigo colombiano. Este chico se llama Javier y es cocinero en Bogotá, donde ha dejado el trabajo y se estaba tomando un tiempo para viajar por su país y aprender cocina regional. Él fue el motivo de que terminara limpiando retretes. Un colega de los de verdad.

DSC01877

Una noche de viernes nos pusimos nuestras mejores galas y fuimos a conocer Palomino by night. Nuestra única baza, según nos habían contado, era un hostal en el centro donde había cerveza. “Pues vamos”. Allí, lejos de haber nada parecido a una fiesta, sólo estaba el dueño, Juan, que muy amablemente nos dio cháchara toda la noche. Le contamos a qué nos dedicábamos, nuestros planes – los míos más difusos, los de Javier más concretos – y lo mucho que nos gustaba Palomino. Un par de días después, Juan se acercó al camping sin gas y le propuso a Javier que se fuera a su hostal a cocinar. Él, a cambio, le daría alojamiento y comida. Enseguida vi que a él le apetecía, así que, ante la idea de que se marchara mi único amigo en mucho tiempo, tener que empezar a armar yo sola el fuego y además ahorrarme unos cuartos, decidí bajarme animosamente las bragas y le dije: “Llévame a mí también, por favor. Puedo hacer de recepcionista, animadora social, limpiar… lo que sea.” “Mira, pues sí que necesito ayuda con la limpieza”, me dijo. “También soy muy buena animadora social…”. “No, no, limpieza”. “Ok, ok. Trato hecho”.

Y así empezó mi primer trabajo en mucho tiempo.

La tripita es una ilusión óptica producida por la apertura del diafragma

La tripita es una ilusión óptica producida por la apertura del diafragma

Lejos de lo que podáis pensar, yo me lo tomaba muy en serio: meter la mano a lo fistfucking por los urinarios se volvió algo muy normal para mí, escurrir la fregona con la mano, porque no usan cubos, era el sentido de levantarme cada mañana… Hasta organicé las sábanas por juegos, y luego por colores. ¡Por colores! Y, ay amigos, quien no se contenta es porque no quiere, les perdí el miedo a las arañas de tantas que tuve que matar.

La semana que pasamos en el Hostal Mochileros fue una de las más raras de todo el viaje. Básicamente estábamos trabajando todo el día por comida y alojamiento, algo similar a la que debió ser la esclavitud en los tiempos en los que estaba a tope, pero, sin saber muy bien cómo, lo aceptábamos de buena gana. El momento álgido del día era pillarnos una litrona después de cenar e irnos a dormir. Pero casi nunca nos quejábamos, ni hablábamos de irnos, ni nada de nada. Por allí, además, pasaban muchos indígenas, que para mí era lo más atractivo de Palomino, con los que conectar para grabar alguna cosa. Éstas son algunas de las estampas que se dieron en esos días:

Hippykoguis, o gente que poporea... de esto os hablaré otro día. Hoy el hashtag es #chachagetsfired

Hippykoguis, o gente que poporea… de esto os hablaré otro día. Hoy el hashtag es #chachagetsfired

Un mamo, o jefe indígena, le entrega a Juan un poporo. De esto os hablaré otro día. Hoy el hashtag es #chachagohome

Un mamo, o jefe indígena, le entrega a Juan un poporo. De esto os hablaré otro día. Hoy el hashtag es #chachagohome

Indígenas a la bartola, mientras la chacha limpia. #iwantitclean

Indígenas a la bartola, mientras la chacha limpia #notcleanenoughpleasegohome

Lo que llevábamos peor era lo de los mosquitos. Quién sabe por qué, aquel hostal estaba literalmente infestado de mosquitos. Una cosa muy loca que impedía dormir en las tristes hamacas que ocupábamos. Más de una noche me desperté encontrándome a Javier en el suelo, quemando como loco paranoico unos tristes espirales supuestamente antimosquitos que todos sabemos no hacen nada. “No sé por qué os quejáis tanto, si a mí no me pican”, no paraba de repetir Juan. Dormía con mosquitero el hijoputa. Siamínomepican terminó siendo una broma muy recurrente cuando algo nos daba mucha rabia.

Así andábamos, sin saber muy bien cómo habíamos llegado a esa situación, hasta que… una gloriosa mañana, Juan nos dijo que tenía que hablar con nosotros. “¿Nos va a despedir? ¡Tendrá cojones!”, le comenté a Javier.  Pues sí, amiga, sí los tuvo. Grandes y turgentes. Que lo hacíamos muy bien, pero no tenía clientes y se le hacía muy difícil mantenernos.

“¡Mi primer despido y me despiden de chacha! ¡Me han despedido de chacha!”

“Pues bueno, ¿qué? ¿Nos vamos a Cabo de la Vela?”, me preguntó Javier.

“ Vamos. Que les den a estos koguis y a sus energías”.

Anuncios

6 comentarios to “El día que me despidieron de chacha”

  1. Chloé 01/12/2012 a 12:54 am #

    Me dio curiosidad por saber que es Cabo de Vela y se ve precioso!! Ya nos contarás. Me encantan tus historias y como las cuentas, los hashtags son geniales! “notcleanenoughpleasegohome” jajaja. El dueño sabía que tu destino no era matar arañas y limpiar baños, por eso te hizo libre 😉 Beso enorme!!

  2. Cris Rasillo 01/12/2012 a 1:10 am #

    Ni en un millón de años hubiera creído lo de las arañas. Me habría encantado ser testigo!!!

    A ver si actualizas más, que tengo mono!!

    Un besazo

    • diariosdemamarracha 08/12/2012 a 6:07 pm #

      Bueno, cuando eran muy grandes, llamaba a Javier. En breve caen novedades, que ahora tengo internet.

      Mua!!

  3. Little Cerdi 07/01/2013 a 1:26 pm #

    Tenemos nuevo eslogan: Arti, cada día un poco más cerdi

Trackbacks/Pingbacks

  1. Puesta al día: llegada a Ecuador | Diarios de una mamarracha - 02/04/2013

    […] trabajando mola, porque te pasan cosas mucho más guays que estando tirada a la bartola. Y a pesar de lo que podáis pensar, me gusta sentirme útil y […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: