Archivo | mayo, 2013

La Mitad del Mundo. La de mentira y la de verdad

7 May

Estar en Ecuador y no ir a ver la Mitad del Mundo es casi como visitar Valencia y no comerse una paella en la playa. De pollo, conejo y verduras, claro, no esas aberraciones culinarias que tienen por bien meter en la cazuela lo primero que se pilla en la despensa.

Así que un día que amaneció soleado – el tiempo en Quito es una lotería – no me lo pensé dos veces y me lancé para allá. El monumento en cuestión está a trece quilómetros y medio de la capital, y tras una excursión en autobús de una hora, quedas a las puertas de lo que, en un primer momento, pensé era la mitad del mundo de verdad: una pequeña ciudad con una raya en medio que separa los dos hemisferios, equidistantes desde este punto. Dentro de la ciudad, que nada tiene que envidiarle a Terra Mítica, hay de todo: un colosal monumento con una bola del mundo en su cúspide, museos, restaurantes y una plaza donde jóvenes bailarines regionales amenizan las cansadas almas, y piernas, de los visitantes.

Señor... ¡que esas manos van al pan!

Señor relajándose viendo a jóvenes bailar

Yo llegué bastante entusiasmada. ¡Estaba en la Mitad del Mundo! Ahora entendía a mi padre, que siempre que pasábamos por el meridiano de Greenwich en la autopista de Zaragoza, anunciaba: “Mirad todos, ¡que vamos a pasar el meridiano de Greenwich!”. A lo que el resto de la familia contestaba con un tímido aaaajá. Hasta que por fin, un día, alguien se armó de valor y le preguntó qué era eso.

Como el saber no ocupa lugar, antes muerta que permitir que os pase lo mismo y desconozcáis la historia de esta raya pintada en el suelo. Hoy vamos a aprender cómo se llegó a trazarla. Vamos a ponernos un poco serios, amigos, que hay tiempo para todo:

La verdadera forma y dimensiones de la tierra ha traído de cabeza a numerosos pensadores y filósofos. Desde hace mucho.

Seguro pensaba en esto

¿Cómo será, dios mío? ¿CÓMO SERÁ?

En un principio se creía que era redonda, como una esfera, pero Newton empezó a avisar que eso podía no ser del todo cierto. Tras un experimento en el que hizo girar a gran velocidad un elemento viscoso dentro de otro líquido, defendió que, debido a las leyes de gravitación y de la fuerza centrífuga, los polos de la tierra debían de ser aplanados. Y por tanto, el centro de la misma, ensanchado. Pero no bastaba con decirlo, claro, aunque fuera de manera enérgica: había que demostrarlo empíricamente. Y para ello había que medir. Y medir, y medir…

Con este panorama, en 1732 se creó una Comisión Científica llamada Misión Geodésica formada por los franceses Bouguer, Godin y La Condomine, quienes se pusieron manos a la obra para comprobar la forma real de la Tierra. Para ello decidieron encaminarse a Ecuador, pues, entre las zonas aptas para llevar a cabo la investigación, era la más segura y civilizada. Por aquel entonces, esta región era colonia española, por lo que tuvieron que pedir permiso al Rey Felipe V para penetrar en sus tierras. Fue concedido, con la condición de que les acompañaran dos ilustres científicos patrios: Jorge Juan y Antonio de Ulloa, quienes en un principio fueron más que nada para vigilar a los franceses, pero que terminaron siendo parte esencial de la investigación.

Como antes las cosas iban lentas, que no era un cachondeo como ahora, que cuanto más acelero, más calentito me pongo, esta Misión Geodésica no llegó a Quito hasta 1736. Poquito a poco, tras tres años de trabajo, en 1739, el número de mediciones en los arcos del meridiano fue suficiente para sacar una conclusión clara: la tierra era un geoide achatado por los Polos. Newton tenía razón.

Además de esta importantísima conclusión, la expedición también fue clave para marcar la latitud cero, denominar a la región las “Tierras del Ecuador” – más  adelante, Ecuador -, y realizar numerosos estudios antropológicos, sociales y culturales de la zona.

¡Nunca os acostaréis sin saber nada nuevo, amigos!

Total, que ahí estaba yo, empapándome de geografía para amueblar un poquito vuestras destartaladas cabezas… y dándome merecidos descansos haciendo fotos de gente que se hace fotos en la Mitad del Mundo:

Ésta era un poco la pose ganadora. La Pisa latina

El mundo en sus manos era la pose ganadora. #lapisaecuatoriana

Esos segundos entre que posas y te hacen la foto

Sexy bitches

El mundo en sus manos

Ese chino se coló

"¿Nos podemos ir a casa YA?"

“¿Nos podemos ir a casa YA?”

Era la pose de parturienta o hacer el moonwalker... no sé por qué elegí la primera

Me debatí entre la parturienta animosa o hacer el moonwalker.

En la Mitad del Mundo también hay un Planetario, una sala de exposiciones, un museo etnográfico del país y un Insectarium. En este último estuve exactamente medio minuto, lo que tardé en ver esta caja VACÍA, que en algún momento albergó una tarántula.

Esta niña seguro que tuvo algo que ver

Esta niña tuvo algo que ver fijo

Y ésta es la historia de la línea ecuatorial.

La de mentira.

Porque tanto que midieron, midieron mal: la de verdad, comprobada con GPS, se encuentra  en un pequeño museo llamado Inti-ñan, poco anunciado y señalizado, a unos 300 metros al norte.

O quién sabe, igual la tierra, como las personas, se ha ensanchado un poco con los años…

Ésta sí que sí

Ésta sí que sí

Éste es el museo bueno, donde además hay una encantadora guía que te explica la importancia de estar donde estás mediante una serie de increíbles experimentos:

1)      AGUA

¿Sabían Ustedes que el agua en el Ecuador el agua no rota, como lo hace en los Hemisferios Norte y Sur? Si abres un grifo en la misma línea, cae de golpe.

2)      HUEVO

¿Sabían Ustedes que un huevo, con un poco de mañana, se queda parado en la línea del Ecuador? Es porque, al igual que el agua, la yema del huevo cae recta.

3)      FUERZA

¿Sabían Ustedes que en el Ecuador se es más como Natalie Portman? Es decir, ¿delgada y débil? Esto es porque se tiene mucha menos fuerza y se pesa un kilo menos – la cara no cambia, amigas -.

4)      EQUILIBRIO

¿Sabían Ustedes que en la línea ecuatorial se está siempre como borracho y no se puede conservar el equilibrio? Es porque las fuerzas en este punto se anulan, se oye peor y se camina mal.

En resumen, que es una excursión la mar de maja en la que te aireas, aprendes y haces fotos de gente que se hace fotos. ¿Cómo perdérselo?

Como diría un valenciano: no se trata sólo de una raya. Forma parte de la historia y la cultura de un país.

Y ESO lo es TODO, amigos.

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