Archivo | julio, 2013

I’m OK!

8 Jul
Cual Zoe en Death Proof, sigo viva

Cual Zoe en Death Proof, sigo viva

A todos los que me habéis mandado correos preocupándoos por mi repentina desaparición: ¡gracias!

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos las caras en este blog… pero al parecer, y por desgracia, no el suficiente para que el despropósito dominical de Qué tiempo tan feliz haya dejado de emitirse en Telecinco.

Sí, amigos, estoy al día de la televisión nacional y es que… ¡he vuelto!

Quiero tranquilizar a mis lectores más mileniaristas (aunque vaya a llegarrrr), y es que no me ha pasado nada malo. No he sido violado por cinco latinos, no estoy embarazada, ni me han intentado secuestrar en Cabo de la Vela. Aunque reconozco que inventarme una truculenta historia de tráfico de órganos era uno de mis comebacks preferidos – otro era seguir posteando cómodamente desde Valencia, poniéndome ciega a horchata y fartons, como si siguiera allí -. Pero al final ha prevalecido la cordura, y he decidido contar la verdad, que no es otra que llegó un momento en que el viaje se acabó, porque cada vez pensaba más en volver. Un día echaban Annie por la tele, y me di cuenta de que me moría de ganas de verla con mis sobrinos.

Y cuando ves Annie y te emocionas con el número final, ya no hay marcha atrás. It’s time.

I don't need anything but you!

I don’t need anything but you!

Volví como creo que debería terminar todo gran viaje: de sorpresa. Los nervios del regreso me los tenía que comer solita – o casi, porque conté con algún que otro maravilloso aliado -.

Desde entonces he estado aterrizando y sobre todo con dudas de si seguir con el blog o no. Una vez terminado el viaje, puede que pierda cierto sentido. Pero la verdad es que aún tengo mucho que contar y sobre todo ganas de hacerlo. Y éstos son los Diarios de una mamarracha, ¿NO?

Pues eso.

A falta de contaros más cosas que me pasaron por allí, os pongo un poco al día de mi nueva y bella vida valenciana:

–          En la ciudad que me vió nacer, tengo el mejor pisito en años: la casa de mis padres. Se han ido al pueblo y tengo tantos metros cuadrados que no sé ni por dónde empezar.

–          Mis sobrinos están muy guapos y me quieren bastante, a pesar de haberles abandonado durante un buen tiempo.

–          Mis hermanos se han alegrado mucho de mi vuelta y me han puesto a currar nada más llegar.

–          Estoy muy de season finale: ayer fue Alaska & Mario 3, que imagino que todos habréis visto, y hoy le toca el turno a Un príncipe para Corina. Ni guapos, ni nerds, ni simpáticos, ni únicos. A mí la que me pone es ELLA.

–          Siguiendo con el lesbianismo, me he cortado el pelo casi rapado por detrás, largo por delante. Soy como una fusión de las etapas de Maggie en el cómic Locas: de su etapa punk buenorra luzco el corte; de las últimas, su voluptuosidad.

–          Creo que he madurado: el sábado fui a una boda con tacones y barra libre, y no sólo no me caí, sino que supe llevarlo con bastante soltura.

–          Aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando Bretón me mira.

–          Envalentonada por Annie, en septiembre me voy a apuntar a claqué y pienso meter los pasitos que vaya aprendiendo siempre que tenga ocasión. A poder ser, sin venir a cuento, esperando que todo el mundo me siga en un musical sin fin.

El blog no ha acabado, amigos. Aún queda mucho que contar. Además, estoy un poco “Artemis busca su sitio” y con varias ideas en la cabeza. Así que todo apunta a que será divertido.

Palabra de mamarracha.

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