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De Fallas y despendoles valencianos

18 Mar

Valencia está en Fallas.

Podría describiros qué quiere decir eso, pero intuyo que muchos de vosotros ya lo habréis comprobado en algún momento de vuestra vida, y los que no, tampoco arderéis en deseos de saberlo.

Sólo os diré que redacto estas líneas como si fueran las últimas de mi vida, tapada con una manta y muerta de miedo por los atronadores proyectiles que zumban por todas partes y a todas horas, con el objetivo de que sean leídas por los supervivientes de una hipotética guerra. Una guerra en la que te juegas el pescuezo cada vez que sales de casa: una guerra entre falleros, ganadores, y resignados habitantes, perdedores.

Siria

Valencia. O soviéticos celebrando su victoria en la Batalla de Berlín

Crimea

Falleros. U opositores prorrusos en Crimea

Una guerra diferente que cuenta con su parte positiva, porque irónicamente está repletita de belleza en cada esquina. No se puede negar que esos satíricos monumentos de colores tienen su rollo.

Los artistas falleros saben lo que se hacen, amigos

Los artistas falleros saben lo que se hacen

Ruido, caos, color y belleza a todas horas: la fiesta más loca de España.

Mascletà, o reunión de cinco minutos para escuchar pertardos

Mascletà en la Plaza del Ayuntamiento, o la reunión multitudinaria más breve del mundo para escuchar petardos

Como veis, he estado dándole vueltas a esto de las Fallas, lo que nos lleva a dos certeras conclusiones: la primera, y evidente, es que voy necesitando un trabajo; la segunda es tratar de arrojar algo de luz sobre nuestra naturaleza.

Tras días de sesudo análisis, creo que el destarifo valenciano, sobre el que tanto os burláis en vuestras reuniones dominicales, pero que a la vez amáis tórridamente en secreto, empezó aquel día en el que a un carpintero se le ocurrió sacar los trastos que le sobraban la víspera del día de San José para quemarlos ante la atónita mirada de sus vecinos.

La fiesta fallera fue nuestro primer asesinato. Después aprendimos a apretar el gatillo con la ligereza propia de Vic Mackey en The Shield.

La fiesta fallera fue nuestro primer peta. De ahí ya nos pasamos a la heroína y al crack.

La fiesta fallera fue nuestro “ponme un pacharán y un trozo de tarta, que total ya me he saltado el régimen” en la boda del hermano de tu novio. Una hora más tarde estás bailando el Chiki Chiki con tu suegro mientras te asimilas un gin tonic.

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Después de inventar las Fallas, en Valencia fue un aquí vale todo, señores.

No nos faltan ejemplos, queridos amigos, para afirmar que el valenciano tiene una facilidad fuera de lo normal en eso de perder los papeles. No por nada, Nicky, aquel transexual de Gran Hermano 6, buscaba los papeles de la paella como un loco. Son dos ideas, perder los papeles y paella (entiéndase paella como sinécdoque de Valencia) que son inseparables, como Jeremy Irons y Jeremy Irons en aquella película en la que eran inseparables.

Sí, confieso que el párrafo anterior sólo lo he escrito para poder poner este vídeo, pero es que me hace bastante gracia. Saltad al minuto 1:43.

Pero retomemos nuestra argumentación: damos inicio a esta mascletà literaria, llena de ejemplos que reforzarán la idea que os expongo y defiendo en esta tarde tan petarda. Empezaremos suavesito, mi amor, para acabar muy a tope. Por si fuera poco la simple intención de pasar un buen rato, quiero pensar que a partir de lo escrito conseguiré que nos entendáis como lo que realmente somos: simples afectados, juguetes rotos, de nuestra excesiva e impuesta fiesta patronal.

LA RUTA DEL BAKALAO

El tema de la Ruta ya cansa, lo sé.

Permitidme sólo lanzar esta última idea: ¿qué fue la Ruta del Bakalao, sino una extensión de la fiesta fallera? La Ruta no fue más que su hermana pequeña, una alborotada discípula, que aprende todos los trucos de la mayor y los eleva a su máxima expresión.

En vez de en la Plaza, la gente se reunía en Barraca

En vez de en la Plaza, la gente se reunía en Barraca

El triunfo de la música máquina en estas tierras radica en que los valencianos disfrutamos del ruido cual niños subidos al tiovivo: las sesiones en las discotecas no eran más que una mascletà de ocho horas, con sus intervalos de subidones y bajones.

El color lo añadían las luces de discoteca y la ingesta de mescalina.

¿Estamos o no estamos?

Entiendo que vuestro silencio es un sí. Sigamos, pues.

GANDIA SHORE

Cuando en MTV empezaron a valorar la adaptación del reality Jersey Shore, no tuve ninguna duda de que debía hacerse en la costa levantina.

Sabía que no me defraudarían

Sabía que no me defraudarían

Gandía Shore fue, en resumidas cuentas, el verano televisado de unos ruteros profesionales. No por nada llevamos transmitiendo la sabiduría festera  de generación en generación con el mismo cariño y dedicación que le ponemos al cultivo de la chufa o al cuidado de los naranjos.

Apuntemos que los protagonistas de Jersey Shore eran de diferentes sitios de Estados Unidos. No así los de Gandía. Cinco de sus ocho integrantes eran de por aquí, maldita sea.

LA CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS y LOS GRANDES EVENTOS. 

Los valencianos somos un pueblo excesivamente sensible, por lo que nos fascina todo aquello que alegre nuestros sentidos. Entre los que tiene un papel importante la vista, claro.

Somos fans de todo aquello sea en esencia bello, grande y espectacular.

La Falla de Calatrava

¿Qué es La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia sino una gran falla, bonita y vistosa, pero hueca por dentro?

También los grandes eventos que hemos organizado y nos han empobrecido en los últimos años, como la Fórmula 1, la Copa América o la visita del Papa, tenían la única utilidad de animar nuestros sentidos y poder chulear de ello.

Es como echarse un novio buenorro al que paseas como si fuera un trofeo: alegra la vista y te permite fardar. “Sí, sí, es guapo, ¿verdad? Tengo golpes escondidos, soy lo más”.

Por sus cojones toreros

MOLAMOS

Eventos y superconstrucciones que más allá de que sean llamativamente guays y generen un subidón transitorio, son del todo prescindibles. Como suele pasar también a veces con los tíos buenos. Y con las Fallas.

EL DINERO Y LA CORRUPCIÓN

El hecho de que nos gastemos millones de euros en monumentos falleros y los quememos tras exponerlos durante cinco días, sienta un precedente bastante claro que creo que invita a no valorar el dinero como deberíamos.

¿Que hay que ahorrar, dicen?

¿AHORRAR? ¿Qué es eso?

La relación del valenciano con el dinero es poco sana.

Y es que, históricamente, siempre ha habido mucha pasta en esta comunidad. La proporción de pijos que pasean por las calles es alarmante. Tanto, que la panoja ocupa un puesto importantísimo en el refranero popular, síntoma inequívoco de su trascendencia en nuestra idiosincrasia.

Os doy sólo algunos ejemplos, aunque hay muchos más:

* Amb diners, torrons: con dinero, se puede comprar de todo.

* Qui furta un ou, pot furtar un bou: quien roba un huevo, puede robar un toro. Vamos, que en el robar, todo es empezar

* Els diners i els collons, per a les ocasions. El dinero y los cojones, para las ocasiones. Si hay que gastar, se gasta.

* Salut i força al canut. El canut era donde se guardaba el dinero, así que salud y dinero.

* A cadascú lo d’ell, i a robar lo que se puga. A cada uno lo suyo y a robar lo que se pueda.

Unamos que al valenciano le gusta el dinero, al que dedica parte de su tiempo libre para regalarle simpáticas rimas, le gusta gastarlo y además ocupa un cargo público, por lo que puede disponer del mismo sin que ni siquiera sea suyo. Sí. Creo que esto arroja algo de luz a las noticias que salen día a día sobre el levante español.

Esa Ritaaa con su Camps en un Ferrari tó guapooo

Esa Ritaaa con su Camps en un Ferrari tó guapooo

Y siguiendo con la analogía fallera, que se nos ha quedado un poco corta en este apartado, en Valencia hay decenas de ninots indultats (esos muñecos falleros que se salvan de la quema). ¿Lo pilláis?

Uno de tantos

Uno de tantos

PERSONAJES FALLEROS

Y con este epígrafe, empieza la traca final de esta mascletà literaria. Hemos empezado poco a poco, y la cosa se acelera. Agárrense, que vienen curvas.

Hablaremos en este apartado de personajes falleros: todos están cortados por el mismo patrón: valencianos, excesivos, descontrolados y que sucumben a la hora de controlar sus instintos más básicos.

Como las Fallas, tienen su parte buena y su parte mala: algunos de ellos nos mostrarán lo elogiable de la fiesta, y por tanto de nuestra naturaleza; otros, su insensatez, también parte de lo que somos.

  • El CACHONDO de Lory Money OLA K ASE sólo podía terminar viviendo en Valencia

  • Falleros OUT OF CONTROL

Un thumbs up muy grande por todos ellos.

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Valencian beauty

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  • Calatrava

Valencia fue, cómo no, cuna del arquitecto más ostentoso e inútil del planeta.

Valencia fue cuna del arquitecto más ostentoso e inútil del planeta

  • Cristina Tárrega

Ridícula, estridente y enorme, Cristina es fallera sí o sí.

Ridícula, estridente y enorme, Cristina es fallera sí o sí.

Seguro que la que llama en este maravilloso vídeo también es de por aquí.

  • John Cobra

John Cobra alberga en su persona lo peorcito de las fallas y de lo valenciano, pero le agradeceremos toda la vida su  maravillosa actuación en Eurovisión.

John Cobra es de lo peorcito de las fallas, pero nos regaló un momento televisivo maravilloso.

  • Ylenia

Protagonista indiscutible de Gandía Shore, Ylenia es todo belleza e intensidad. Y por si esto fuera poco, nos regaló el instante más crudo de la televisión, al que logró sobreponerse mentalmente no sé cómo ni con qué efectivo método de autoayuda.

  • Carne de CALLEJEROS y de CUATRO

Se dice, se comenta, se rumorea, que cuando Cuatro tenía que ganar audiencia, encarrilaba dirección Valencia, donde sus reporteros encontraban fijo la sustancia que le faltaba al programa que estuvieran haciendo.

Todos ellos son nuestros, amigos. T-O-D-O-S.

Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley:

Ídola pop:

¡La chica de la hormona y la mancha en el pelo también es nuestra!

Isabel y Vicenta, históricas vecinas valencianas:

Encontrar a esta mujer en el Cabañal, mi nuevo objetivo vital:

Vamos con el último de los casos, estruendo final que cierra esta traca redactada con cariño para vosotros. La protagonista del mismo es…. redoble de tambores:

RITA BARBERA, MUSA DEL HUMOR

RITA BARBERA, MUSA DE LOS VALENCIANOS

A veces seria y con mano de hierro, a veces ebria y perdiendo el norte, es sin duda el ejemplo máximo de que la fiesta josefina nos ha convertido en lo que somos: incluso ella, que debería encarnar con su buen hacer y templanza la imagen de nuestra ciudad, no puede evitar que a veces la fiesta se le vaya de las manos.

¡¡TA-CHÁN!!

¿Y qué conclusión sacamos de todo esto, aparte de que Las Fallas influyeron definitivamente en nuestra manera de ser? Pues no sé, pero creo que hemos pasado un buen rato. Y no deja de tener su gracia que nuestra personalidad derive de una fiesta, ¿no creéis? Es algo que no podríamos decir de los pueblos esquimales, los hutus o los picunches, por poner algunos ejemplos que me otorgan una razón inmediata por ser desconocidos para todos nosotros.

Por otro lado, admitámoslo, vuestras vidas serían muchísimo más aburridas si de repente nos diera por independizarnos y nos lleváramos nuestros petardeos y petardos a cualquier otra parte. Otra parte en la que nos recibirían, creo, con los brazos abiertos. Aunque eso habría que verlo.

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Chimo Bayo nos habla de la Ruta del Bakalao

26 Feb
Antes y después

Chimo la vivió. Chimo la lió. Chimo tiene todas las respuestas.

Con motivo de la exposición valenciana Ídolos POP sobre la Ruta del Bakalao, entrevistamos a Chimo Bayo, quien nos hablará sobre la estigmatizada movida valenciana.

¿Fue TAN destroy como nos la pintaron?

Todas las respuestas, en el blog La Balconeta

Paco Telefunken y la unidad valenciana

29 Nov

De manera irónica, y seguramente con ojos desorbitados, el PP está asistiendo a las consecuencias de cerrar Canal 9, que no son otras que las de haber conseguido justamente lo que trataba de evitar, y lo que no ha logrado nadie en muchos años: unirnos como valencianos, en vez de acallarnos.

 

Multitudinaria manifestación contra el cierre del pasado 9 de noviembre

Multitudinaria manifestación contra el cierre del pasado 9 de noviembre

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Los últimos días y minutos de Canal 9 han sido todo un ejercicio de romanticismo; los últimos segundos, terroríficos y de una chapucería sin precedentes.

Un gesto emocionante por parte de los trabajadores que llega tarde, sí, pero que llega al fin y al cabo, y que, más importante todavía, ha provocado que los valencianos reaccionemos, saliendo a la calle para protestar contra el gobierno: un gobierno que ahora se tambalea, dando palos de ciego, con unas prisas y una superioridad que pone los pelos de punta y recuerda sistemas que son de todo menos democráticos.

Senyors de la Generalitat: la jugada no les ha podido salir peor. Probablemente creían que nos quedaríamos tranquilamente en casa, como hemos venido haciendo con las decenas de casos de corrupción, despilfarro y negligencia política que llevan restregándonos por la cara los últimos años. No les faltan motivos para hacerlo: es cierto que los valencianos somos en general un poco pasotas; tan pasotas que hasta tenemos una palabra para describirlo: meninfotisme. Más o menos traducible a: “me la pela lo que pase, mientras no me afecte”. Pero creo que está demostrándose que hay algo que sí nos afecta y con lo no contaban, como en realidad no contábamos ya muchos de nosotros, empequeñecidos y derrotados como nos sentimos: y ese algo que nos importa no es otra cosa que la lengua, razón esencial por la que se aprobó la creación de Canal 9 por unanimidad hace 29 años. Una razón que se les escapó, porque simplemente es algo que no entienden: a la vista está  que no la hablan, ni la defienden, ni les importa.

Como en toda buena alegoría, Paco Telefunken ha resultado ser la imagen que necesitábamos para encender la última chispa que hará que todo vuele por los aires:

Paco Telefunken, un buen tío

Paco Telefunken, un buen tío

Paco Telefunken ha sido el héroe que veníamos necesitando: un valencianoparlante que se ha negado a cortar la señal, porque, queremos creer, entendía el significado de lo que iba a hacer: dejar a un pueblo sin el único medio de comunicación que tienen en valenciano. O puede que sólo se haya acojonado y le aterrara la idea de volver a su pueblo con esa carga a sus espaldas. Sea como fuere, el caso es que no lo ha hecho, pasándole el marrón a otro señor de pelo cano y mirada distante, que casualmente hablaba en castellano, y que, arropado por decenas de policías, ha acabado, sin despeinarse, con 24 años de emisión.

El cierre de Canal 9 ha sido la gota que ha colmado el vaso y la paciencia de los valencianos: demostrar tan a las claras, con tanta impunidad y arrogancia, que los valencianos, nuestra cultura y nuestra lengua les importan una mierda muy gorda, no les saldrá gratis.

Con este corte a negro, el PP ha firmado su sentencia de muerte en nuestra terreta. Tiempo al tiempo.

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Breaking Bad = Valencia

24 Nov

Los valencianos somos un pueblo orgulloso.

Sirva como ejemplo el traje y peinado regional de valenciana, confundido comúnmente con el de fallera: ropaje de un barroquismo hipnótico. Y claramente favorecedor.

¿Con cuál te quedas?

¡Ché, qué guapa!

No hay fallera fea

Subir esta foto me reserva un pase VIP en el infierno

Las falleras y sus solemnes galas serán sin duda el tema de alguna otra entrada. Hoy, amigos, abrazamos una misión mucho más significativa y ambiciosa que la de mofarnos de nuestras coquetas coterráneas. Hoy será el día en el que veamos con nuevos ojos la historia reciente de Valencia, y cambiemos la inmediata. Hoy será el día en el que dejemos de ser la comunidad de la que todo el mundo se cachondea; hoy España nos mirará con ojos desconcertados, cual hermano mayor al pequeño, mientras se hincha de gozo al ver que su tartamudez no le impide ganar un concurso de lectura; hoy nos mearemos en la deuda externa, el cierre de Canal 9, los trajes de Camps y la lotería de Fabra. Hoy recuperaremos nuestro malherido orgullo valenciano y saldremos a celebrarlo con toneladas de masclets por las calles.

“Nana, qué ambiciosa”, pensaréis haciendo uso de nuestra osada jerga, mientras disimuláis una condescendiente sonrisita desde vuestra silla plegable de Ikea.  Puede, amigos. Y también puede que a Martin Luther King le tacharan de lo mismo; puede, queridos lectores, que las amigas paquistaníes de Malala entonaran esa misma risita cuando les contó emocionada que lucharía por los derechos de las mujeres de su país.

Valencianos: para modificar el descarriado rumbo que está tomando nuestra terreta, sólo hace falta repasar con nuevos y atentos ojos nuestra célebre historia ochentera. Y después ver Breaking Bad (momento de apuntar que en esta entrada no hay spoilers de la serie, más allá de lo que todos podáis saber sobre la premisa):

Todos somos un poco peores desde que terminó

Todos estamos un poco más de bajón desde que terminó

Creo que las matemáticas se hacen solas; sólo por si alguno de mis lectores se acaba de despertar resacoso y anda un poco atontado, lo aclararemos con una contundente sentencia:  Valencia, con su Ruta del Bakalao, inspiró la serie de Breaking Bad.

Ésa es mi tesis, que defenderé hasta la muerte. No obstante, como sé que esto del internet da lugar en ocasiones a teorías conspiratorias poco fundamentadas, procedo a argumentarla con la precisión de María Patiño cada vez que abre la boca, esgrimiendo una serie de coincidencias inapelables que conseguirán devolveros la confianza en nuestro pueblo. Las llevaremos de menos a más, de más discutibles a irrefutables, como una mascletà bien armada, con su traca final y todo.

Allá vamos, pues. Dadme la mano y seguidme, amigos: cambiemos la historia valenciana, y del audiovisual, juntos.

1)      Valencia y Alburquerque, ciudades hermanas

Casi. Pero casi, CASI, ¿eh?

Valencia y Alburquerque presentan una latitud muy similar. Si bien es cierto que trazando una línea recta desde Alburquerque hasta España nos toparíamos con Elche, también es verdad que Elche y Valencia son ciudades gemelas. Las mismas cerdas que te encuentras en un lugar, presentan personajes análogos en el otro. ¿Por qué? Porque estas tres ciudades están unidas por lazos más fuertes que el de la sangre, o el de la división territorial: y ése es el del calorcito.

Zonas soleadas la mayor parte del año, sabe Dios que en estos paralelos el buen tiempo incita a trabajar lo justo y a pasar la mayor parte del día en la calle.  Tierra de simpáticos vagos que se van buscando los cacahuetes como pueden, el clima ha sido un factor decisivo tanto en los inicios de la Ruta como en la formación de los caracteres de muchos de los protagonistas de la serie. No tanto el caso de Walter, pero claramente el de Saul, Jesse y su séquito de amigos remolones.

Y todos sabemos que sin personajes tan ilicitanos/valencianos como los de Saul o Jesse no habría serie.

¡Ay, Jesse!

2)      Una droga ÚNICA

La Ruta del Bakalao empezó por muchos factores, pero hubo uno indiscutible que ayudo a atraer la atención de los valencianos cual panda de gorditos al Dunkin’ Donuts, hacinándolos por tres intensos días en discotecas poco ventiladas: ese factor fue la mescalina: una nueva droga que salió de la nada en los inicios de la movida valenciana, en 1983, y que según nos comentan con ojos vidriosos algunas fuentes cercanas, fue la mejor droga que haya existido JAMÁS.

Una droga que, tal como llegó, se fue: desapareció sin previo aviso a los cinco años, en las Navidades, fíjate si les jodió que se acuerdan perfectamente, de 1988, dejando la fiesta en alto, y sus cuerpos josefinos con el mayor de los bajones.Vendida en cápsulas verdes y rojas, siempre en ese mismo formato, al parecer contenían una insuperable combinación de MDA (similar al MDMA, pero menos tóxico) y cafeína, divina conjunción que permitía mantener un subidón amoroso que duraba días. Valencia, en los primeros años de la Ruta, fue un hervidero de amor, y por eso triunfó.

Dos golositos prodigios de la química

Dos golositos prodigios de la química

La cosa empieza a ponerse seria, amigos. La analogía no puede ser más clara: la droga perfecta, cinco años, cinco temporadas.

3)      EL HEISENBERG VALENCIANO

Como en todo buen mito, circulan muchos rumores sobre la desaparición de aquel portento de la química, pero lo cierto es que nadie sabe con exactitud qué pasó. Algunas teorías apuntan a que fue desbancada por el speed, una droga más barata y que permitía, a su vez, aguantar maratonianas jornadas de música máquina. Dejadme dudarlo: conociendo un poco nuestra desmelenada naturaleza, no creo que ningún rutero se drogara con algo peor por el simple hecho de ahorrarse unos cuartos. ¡Sabe Dios que los valencianos sabemos cómo y en qué gastarnos el dinero!

Otras teorías, basadas en el invariable formato y calidad que presentó la mescalina durante sus cinco años de vida, apuntan a que era obra de un solo hombre, que decidió, sabiamente, retirarse cuando hizo suficiente caja. O puede que tuviera otro final más amargo. Quién sabe, quién sabe… quedémonos, ya que podemos elegir, con el final feliz.

Heisentín, hasta la polla de hacer mescas, no olvida sus raíces valencianas y se pira a las Bahamas

Heisentín, hasta la polla de hacer mescas pero sin olvidar sus raíces valencianas, se pira a las Bahamas, donde monta un animado chiringuito

Me gusta imaginármelo así. Mi hermano ha logrado plasmarlo a la perfección con un programa que se llama Photoshop.

Creo.

4)      DOS TEMAZOS

Las sobresalientes bondades de la mescalina y de la fórmula magistral de Walter White inspiraron sendas canciones. En España se pudo disfrutar del tema “Mescalina” compuesta por el grupo catalán Los Rebeldes, que, disfrazándolo de un rollo de una noche, no se cortaron un pelo admitiendo que la habían probado en “la luna de Valencia”, que no era “como las demás” y que les había “vuelto locos”: todo un canto al hedonismo.

El tema de la serie es “Azul y Negro”, compuesto en formato de narcocorrido por el grupo mexicano Los Cuates de Sinaloa, y en el que también se entonan alabanzas al producto: “dicen que es color azul, y que es pura calidad”.

Por si esto fuera poco, aquí tenéis a los grupos:

Los integrantes, aun separándoles continentes, son parecidos

Los integrantes, aun separándoles treinta años y un océano, guardan un parecido estremecedor

Amigo Vince, se nos empieza a ver BASTANTE EL PLUMERO.

Pero pasemos a la joya de la corona:

5)    LOS POLLOS VALENCIANOS

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Jarl

Amigo Roig, no me demandes, por favor

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Dos hombres. Dos miradas. Dos sonrisas. Dos casos dignos de ser diseccionados en las escuelas de empresariales. Dos genios capaces de crear un imperio de LA NADA.

Desde que realicé este descubrimiento, me encuentro renqueando anímicamente entre dos abismos infinitos. Por un lado, y además de risa, claro, la contemplación de estas fotos me produce una sensación entre la perplejidad y el miedo más absoluto; por otro, me devuelven, años después, el entusiasmo de la adolescente que algún día fui: saber que uno de los mejores personajes televisivos de la historia sigue, y aunque sea con cierta dosis de imaginación, todavía entre nosotros, me lleva a enredarme en una espiral ansiosa de enrevesadas tramas y subtramas, de las que sólo soy capaz de salir cuando pillo el carro y me voy a comprar, desquiciada, productos Hacendado.

Y con esta prueba irrefutable, que auguro nos hará ricos, valencianos, o a mí muy pobre si deciden demandarme, cierro mi aplastante argumentación y procedo a despedirme con una estudiada a la par que elegante reverencia , aunque no sin antes añadir dos cositas:

– Fanáticos de la mejor serie de todos los tiempos: besad allá por donde pise un valenciano. Menos pitorreos con nuestras corrupciones: los tejemanejes que nos traemos con empresas privadas no son asunto vuestro; además sabéis que son puras migajas si lo comparamos con haber sido el germen, la semilla, el embrión a partir del cual se creó la serie que ha llenado de forma insuperable horas y horas de vuestras vacías vidas.

– AMC o SONY PICTURES, abonadnos derechos de autor, maldita sea. Con ellos  haremos borrón y cuenta nueva: pagaremos nuestra deuda externa, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el aeropuerto de Castellón, la Fórmula 1, la Copa América, salvaremos Canal 9 y, con los números claros y las energías renovadas, ya estaremos listos para vivir, de nuevo, muy por encima de nuestras posibilidades.