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De Fallas y despendoles valencianos

18 Mar

Valencia está en Fallas.

Podría describiros qué quiere decir eso, pero intuyo que muchos de vosotros ya lo habréis comprobado en algún momento de vuestra vida, y los que no, tampoco arderéis en deseos de saberlo.

Sólo os diré que redacto estas líneas como si fueran las últimas de mi vida, tapada con una manta y muerta de miedo por los atronadores proyectiles que zumban por todas partes y a todas horas, con el objetivo de que sean leídas por los supervivientes de una hipotética guerra. Una guerra en la que te juegas el pescuezo cada vez que sales de casa: una guerra entre falleros, ganadores, y resignados habitantes, perdedores.

Siria

Valencia. O soviéticos celebrando su victoria en la Batalla de Berlín

Crimea

Falleros. U opositores prorrusos en Crimea

Una guerra diferente que cuenta con su parte positiva, porque irónicamente está repletita de belleza en cada esquina. No se puede negar que esos satíricos monumentos de colores tienen su rollo.

Los artistas falleros saben lo que se hacen, amigos

Los artistas falleros saben lo que se hacen

Ruido, caos, color y belleza a todas horas: la fiesta más loca de España.

Mascletà, o reunión de cinco minutos para escuchar pertardos

Mascletà en la Plaza del Ayuntamiento, o la reunión multitudinaria más breve del mundo para escuchar petardos

Como veis, he estado dándole vueltas a esto de las Fallas, lo que nos lleva a dos certeras conclusiones: la primera, y evidente, es que voy necesitando un trabajo; la segunda es tratar de arrojar algo de luz sobre nuestra naturaleza.

Tras días de sesudo análisis, creo que el destarifo valenciano, sobre el que tanto os burláis en vuestras reuniones dominicales, pero que a la vez amáis tórridamente en secreto, empezó aquel día en el que a un carpintero se le ocurrió sacar los trastos que le sobraban la víspera del día de San José para quemarlos ante la atónita mirada de sus vecinos.

La fiesta fallera fue nuestro primer asesinato. Después aprendimos a apretar el gatillo con la ligereza propia de Vic Mackey en The Shield.

La fiesta fallera fue nuestro primer peta. De ahí ya nos pasamos a la heroína y al crack.

La fiesta fallera fue nuestro “ponme un pacharán y un trozo de tarta, que total ya me he saltado el régimen” en la boda del hermano de tu novio. Una hora más tarde estás bailando el Chiki Chiki con tu suegro mientras te asimilas un gin tonic.

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Después de inventar las Fallas, en Valencia fue un aquí vale todo, señores.

No nos faltan ejemplos, queridos amigos, para afirmar que el valenciano tiene una facilidad fuera de lo normal en eso de perder los papeles. No por nada, Nicky, aquel transexual de Gran Hermano 6, buscaba los papeles de la paella como un loco. Son dos ideas, perder los papeles y paella (entiéndase paella como sinécdoque de Valencia) que son inseparables, como Jeremy Irons y Jeremy Irons en aquella película en la que eran inseparables.

Sí, confieso que el párrafo anterior sólo lo he escrito para poder poner este vídeo, pero es que me hace bastante gracia. Saltad al minuto 1:43.

Pero retomemos nuestra argumentación: damos inicio a esta mascletà literaria, llena de ejemplos que reforzarán la idea que os expongo y defiendo en esta tarde tan petarda. Empezaremos suavesito, mi amor, para acabar muy a tope. Por si fuera poco la simple intención de pasar un buen rato, quiero pensar que a partir de lo escrito conseguiré que nos entendáis como lo que realmente somos: simples afectados, juguetes rotos, de nuestra excesiva e impuesta fiesta patronal.

LA RUTA DEL BAKALAO

El tema de la Ruta ya cansa, lo sé.

Permitidme sólo lanzar esta última idea: ¿qué fue la Ruta del Bakalao, sino una extensión de la fiesta fallera? La Ruta no fue más que su hermana pequeña, una alborotada discípula, que aprende todos los trucos de la mayor y los eleva a su máxima expresión.

En vez de en la Plaza, la gente se reunía en Barraca

En vez de en la Plaza, la gente se reunía en Barraca

El triunfo de la música máquina en estas tierras radica en que los valencianos disfrutamos del ruido cual niños subidos al tiovivo: las sesiones en las discotecas no eran más que una mascletà de ocho horas, con sus intervalos de subidones y bajones.

El color lo añadían las luces de discoteca y la ingesta de mescalina.

¿Estamos o no estamos?

Entiendo que vuestro silencio es un sí. Sigamos, pues.

GANDIA SHORE

Cuando en MTV empezaron a valorar la adaptación del reality Jersey Shore, no tuve ninguna duda de que debía hacerse en la costa levantina.

Sabía que no me defraudarían

Sabía que no me defraudarían

Gandía Shore fue, en resumidas cuentas, el verano televisado de unos ruteros profesionales. No por nada llevamos transmitiendo la sabiduría festera  de generación en generación con el mismo cariño y dedicación que le ponemos al cultivo de la chufa o al cuidado de los naranjos.

Apuntemos que los protagonistas de Jersey Shore eran de diferentes sitios de Estados Unidos. No así los de Gandía. Cinco de sus ocho integrantes eran de por aquí, maldita sea.

LA CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS y LOS GRANDES EVENTOS. 

Los valencianos somos un pueblo excesivamente sensible, por lo que nos fascina todo aquello que alegre nuestros sentidos. Entre los que tiene un papel importante la vista, claro.

Somos fans de todo aquello sea en esencia bello, grande y espectacular.

La Falla de Calatrava

¿Qué es La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia sino una gran falla, bonita y vistosa, pero hueca por dentro?

También los grandes eventos que hemos organizado y nos han empobrecido en los últimos años, como la Fórmula 1, la Copa América o la visita del Papa, tenían la única utilidad de animar nuestros sentidos y poder chulear de ello.

Es como echarse un novio buenorro al que paseas como si fuera un trofeo: alegra la vista y te permite fardar. “Sí, sí, es guapo, ¿verdad? Tengo golpes escondidos, soy lo más”.

Por sus cojones toreros

MOLAMOS

Eventos y superconstrucciones que más allá de que sean llamativamente guays y generen un subidón transitorio, son del todo prescindibles. Como suele pasar también a veces con los tíos buenos. Y con las Fallas.

EL DINERO Y LA CORRUPCIÓN

El hecho de que nos gastemos millones de euros en monumentos falleros y los quememos tras exponerlos durante cinco días, sienta un precedente bastante claro que creo que invita a no valorar el dinero como deberíamos.

¿Que hay que ahorrar, dicen?

¿AHORRAR? ¿Qué es eso?

La relación del valenciano con el dinero es poco sana.

Y es que, históricamente, siempre ha habido mucha pasta en esta comunidad. La proporción de pijos que pasean por las calles es alarmante. Tanto, que la panoja ocupa un puesto importantísimo en el refranero popular, síntoma inequívoco de su trascendencia en nuestra idiosincrasia.

Os doy sólo algunos ejemplos, aunque hay muchos más:

* Amb diners, torrons: con dinero, se puede comprar de todo.

* Qui furta un ou, pot furtar un bou: quien roba un huevo, puede robar un toro. Vamos, que en el robar, todo es empezar

* Els diners i els collons, per a les ocasions. El dinero y los cojones, para las ocasiones. Si hay que gastar, se gasta.

* Salut i força al canut. El canut era donde se guardaba el dinero, así que salud y dinero.

* A cadascú lo d’ell, i a robar lo que se puga. A cada uno lo suyo y a robar lo que se pueda.

Unamos que al valenciano le gusta el dinero, al que dedica parte de su tiempo libre para regalarle simpáticas rimas, le gusta gastarlo y además ocupa un cargo público, por lo que puede disponer del mismo sin que ni siquiera sea suyo. Sí. Creo que esto arroja algo de luz a las noticias que salen día a día sobre el levante español.

Esa Ritaaa con su Camps en un Ferrari tó guapooo

Esa Ritaaa con su Camps en un Ferrari tó guapooo

Y siguiendo con la analogía fallera, que se nos ha quedado un poco corta en este apartado, en Valencia hay decenas de ninots indultats (esos muñecos falleros que se salvan de la quema). ¿Lo pilláis?

Uno de tantos

Uno de tantos

PERSONAJES FALLEROS

Y con este epígrafe, empieza la traca final de esta mascletà literaria. Hemos empezado poco a poco, y la cosa se acelera. Agárrense, que vienen curvas.

Hablaremos en este apartado de personajes falleros: todos están cortados por el mismo patrón: valencianos, excesivos, descontrolados y que sucumben a la hora de controlar sus instintos más básicos.

Como las Fallas, tienen su parte buena y su parte mala: algunos de ellos nos mostrarán lo elogiable de la fiesta, y por tanto de nuestra naturaleza; otros, su insensatez, también parte de lo que somos.

  • El CACHONDO de Lory Money OLA K ASE sólo podía terminar viviendo en Valencia

  • Falleros OUT OF CONTROL

Un thumbs up muy grande por todos ellos.

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falleros descontrolados

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Valencian beauty

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  • Calatrava

Valencia fue, cómo no, cuna del arquitecto más ostentoso e inútil del planeta.

Valencia fue cuna del arquitecto más ostentoso e inútil del planeta

  • Cristina Tárrega

Ridícula, estridente y enorme, Cristina es fallera sí o sí.

Ridícula, estridente y enorme, Cristina es fallera sí o sí.

Seguro que la que llama en este maravilloso vídeo también es de por aquí.

  • John Cobra

John Cobra alberga en su persona lo peorcito de las fallas y de lo valenciano, pero le agradeceremos toda la vida su  maravillosa actuación en Eurovisión.

John Cobra es de lo peorcito de las fallas, pero nos regaló un momento televisivo maravilloso.

  • Ylenia

Protagonista indiscutible de Gandía Shore, Ylenia es todo belleza e intensidad. Y por si esto fuera poco, nos regaló el instante más crudo de la televisión, al que logró sobreponerse mentalmente no sé cómo ni con qué efectivo método de autoayuda.

  • Carne de CALLEJEROS y de CUATRO

Se dice, se comenta, se rumorea, que cuando Cuatro tenía que ganar audiencia, encarrilaba dirección Valencia, donde sus reporteros encontraban fijo la sustancia que le faltaba al programa que estuvieran haciendo.

Todos ellos son nuestros, amigos. T-O-D-O-S.

Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley:

Ídola pop:

¡La chica de la hormona y la mancha en el pelo también es nuestra!

Isabel y Vicenta, históricas vecinas valencianas:

Encontrar a esta mujer en el Cabañal, mi nuevo objetivo vital:

Vamos con el último de los casos, estruendo final que cierra esta traca redactada con cariño para vosotros. La protagonista del mismo es…. redoble de tambores:

RITA BARBERA, MUSA DEL HUMOR

RITA BARBERA, MUSA DE LOS VALENCIANOS

A veces seria y con mano de hierro, a veces ebria y perdiendo el norte, es sin duda el ejemplo máximo de que la fiesta josefina nos ha convertido en lo que somos: incluso ella, que debería encarnar con su buen hacer y templanza la imagen de nuestra ciudad, no puede evitar que a veces la fiesta se le vaya de las manos.

¡¡TA-CHÁN!!

¿Y qué conclusión sacamos de todo esto, aparte de que Las Fallas influyeron definitivamente en nuestra manera de ser? Pues no sé, pero creo que hemos pasado un buen rato. Y no deja de tener su gracia que nuestra personalidad derive de una fiesta, ¿no creéis? Es algo que no podríamos decir de los pueblos esquimales, los hutus o los picunches, por poner algunos ejemplos que me otorgan una razón inmediata por ser desconocidos para todos nosotros.

Por otro lado, admitámoslo, vuestras vidas serían muchísimo más aburridas si de repente nos diera por independizarnos y nos lleváramos nuestros petardeos y petardos a cualquier otra parte. Otra parte en la que nos recibirían, creo, con los brazos abiertos. Aunque eso habría que verlo.

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Gimme the power, Zihuatanejo

12 Jul

¿Qué pasa con este blog? ¿Esto es todo lo que tenías para nosotros, mamarracha de mierda?

¿Dónde se mete? ¿Dirigiendo una banda de narcotraficantes para abrirse camino en el lucrativo mercado valenciano? ¿Se habrá puesto cerda a tacos y se niega a subir cualquier prueba de ello? ¿Colgando boca abajo del puente de una autopista? Nada de eso, amigos, el verdadero motivo de tan dolorosa ausencia es que he pasado dos semanas en un pueblito llamado Zihuatanejo y, allí, sus amables, hospitalarios y alcohólicos habitantes me han acogido como a una más.

Estos encantadores amigos son Tona, Carlo, Ana, Fabro, Cheko, Omar, Rodo, Laura, Leo, Manuel, Chayo… Desde el mismo momento en que llegué me abrieron las puertas de su bar y de su casa. Ha sido lo más cerca de vivir Friends que he estado nunca, sólo que el Central Perk se llamaba Barracruda: si querías hacer algo, sólo había que dejarse caer allí y la gente iba apareciendo, soltando chascarrillos y proponiendo planes. Quería presentároslos a todos con breves entrevistas, porque cada uno de ellos lo merecía, pero se me jodió la cámara a los pocos días de estar allí y no pudo ser. Qué le vamos a hacer.

Zihuatanejo es un pueblo turístico, pero no tanto como los demás sitios donde he estado, por lo que he tenido oportunidad de conocer México más a fondo. Algunas de las cosas que he aprendido son éstas:

La corrupción y el crimen organizado están a la orden del día. A un nivel elemental, claro, pero que no es difícil llegar a conocer si vives en un mismo sitio durante un tiempo. En México nunca sabes con quien estás hablando: una encantadora anciana puede ser la abuela del Chapo Guzmán, así que es mejor andarse con ojo. A esto se le une que los mexicanos son generosos y hospitalarios por naturaleza, por lo que son muchas las veces que te quieren invitar a algo. En esos casos, creo que lo mejor es aceptar, para que no se molesten, ser amable sin ser coqueta, y comer o beber rápido dependiendo de la pinta que tenga el tipo.

Un día una amiga y yo nos fuimos a comer y un señor nos invitó a sentarnos con él, porque no había más mesas libres. Era un hombre ya mayor que trabajaba en el sector de la construcción, coordinando proyectos en Zihuatanejo. Resultó ser muy amable, nos cantó canciones de amor en el escenario y nos contó su vida, haciendo mucho hincapié en que conocía a todos los políticos electos de la región. Segundos después, llegaron dos policías, se sentaron en la mesa y comieron con nosotros. La invitación, bastante elevada, corrió de su cuenta.

Las relaciones de pareja, o al menos las que he conocido, parecen ser más una lucha de poder que una relación, como quizá la entendemos nosotros. Y, como en toda lucha, siempre hay perdedores; casi siempre, la mujer. Hay mucha desconfianza y celos entre las parejas, pero también entre personas del mismo sexo, incluso entre amigos. Los hombres no se fían de los hombres ni las mujeres de las mujeres. Ahora entiendo por qué me cuesta tanto hacer amistades femeninas y tan poco masculinas. Por supuesto, mis amigos me alertaron de que, de primeras, un hombre sólo te habla si se quiere acostar contigo. Pero bueno, eso es así en todos lados.

Existe el machismo. Muy cabrón además. Y las mexicanas, por lo general, y algo muy loco para nosotras doñas topless, se bañan vestidas en el mar. Muy vestidas, en camiseta y pantalones, hasta el punto de que me sentía mal enseñando mi lorza serrana. Además, casi nunca llevan vestidos. De esto tardé bastante en darme cuenta, pero ayudó que tres de mis amigos, en diferentes momentos, me preguntaran: “Tú y tus vestiditos… ¿nunca te pones jeans?”. Supongo que todo ese rollo tendrá que ver con no dejar acceso “libre” a nuestro chocho. O yo qué sé.

El ahorita da mucha risa. Puede ser media hora, cinco horas o no llegar jamás. Cuando estuve allí fueron las elecciones y había ley seca todo el fin de semana. Dos días enteros en que cerraban los bares, no se vendía alcohol y sólo se podía beber en casa. Como entenderéis, era un tema bastante preocupante. Viernes, 22 horas y no habíamos comprado nada. ”Ahorita, ahorita la armamos”. Son las 23.50 y seguimos sin tener nada. ”Ah, es cierto, vamos a la vinatería”. Y la vinatería hasta los topes. Y los mexicanos muertos de la risa. “¡Por los pelos, wey!”. Pero como es México, la vinatería se quedó abierta media hora más.

Y es que también he aprendido que hay que restarle importancia a las cosas para ser más feliz. Los mexicanos nunca abren cuando toca, nunca llegan a trabajar cuando toca, nunca cierran cuando toca. Y ellos lo saben y les funciona. Un día Leo, el cubano, tuvo que tirar una puerta abajo de una patada porque se quedó cerrada por dentro y no penséis que nadie se preocupó por la fianza. Cuando se me rompió la cámara (tiene un defecto de fábrica, ¿vale?), me jodió bastante, pero se me pasó rápido, porque todos me dijeron que lo olvidara. “No te claves, Artemisa. Ya pasó”. Y así es. ¿No tengo todos los vídeos y fotos que quería para montar? Pues no pasa nada. Hoy me he comprado una muy baratita mientras me arreglan la otra y asunto resuelto.

Lo que he aprendido en Zihuatanejo es muy Gimme the power, estoy feliz de haber conocido a todas las personas con las que he tenido el placer de convivir dos semanas, y por todo lo que me han enseñado; por supuesto muchas de esas cosas me las quedo para mí.

El vídeo empieza en una de las noches de Ley Seca, para que veáis lo absurdamente árida que fue. Todo el finde así.

El lunes quedamos y Omar preguntó: “¿Hoy tomamos o qué?”. A lo que Cheko respondió: “Nah, hoy ya no tiene chiste”.